En esta entrada nos centraremos en algunos temas que son importantes en sí mismos y forman parte de lo ético y moral. Los plantearemos y nos servirán para pensarlos desde diferentes puntos de vista aportando – y eso nos debe permitir el diálogo como encuentro de posiciones separadas – las miradas que cada uno ha ido construyendo en el seno de su comunidad. Empecemos.
Valores
Vimos en el esquema de construcción de normas y leyes, esto es, un hecho que se repite en una comunidad, se convierte en costumbre por que se valora positivamente, Esta positividad convierte en el modo de actuar que sostiene esa costumbre en un valor. Un valor puede llegar a ser señalado como importante y que deba ser seguido. Esto lo hace Norma. Y si la norma la llegamos a escribir en un código se puede convertir en ley.
Un valor, según esta secuencia, es una construcción social en una comunidad dada que refuerza positivamente la repetición de esa costumbre. En este punto surge una pregunta importante: ¿Hay valores universales? Esto significa preguntarse si hay modos de actuar que no dependen de una comunidad o de un tiempo dado. Si hay valores que trascienden lo local. Es una pregunta muy importante en la Ética y tiene un intento de respuesta en la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Derechos Humanos
La Declaración Universal de los Derechos Humanos es un documento consensuado en 1948 para intentar tener un piso común sobre lo que es la dignidad de la persona humana. Recoge un número de valores compartidos y los presenta como derechos inalienables de toda persona humana. Es importante subrayar que es un documento pactado en condiciones muy complicadas – inicio de la guerra fría o cuestionamiento del colonialismo entre otros factores – y que cabe preguntarse si en un mundo como el nuestro esto sería posible. Para pensar y construir lo que está bien y lo que está mal es un punto de apoyo importante. A continuación les dejamos el enlace para que los podamos trabajar: https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights
Libertad
Esta es una palabra con una carga histórica muy importante que, en la actualidad, ha quedado un tanto desdibujada. En sus orígenes se planteaba como la posibilidad de que el ser humano se autodetermine. Como punto central de la Ilustración – vimos brevemente ese periodo histórico donde la confianza en las posibilidades del ser humano eran casi ilimitadas hasta que el siglo XX, con Auschwitz e Hiroshima, las cuestionaron - tenemos el horizonte de entender al ser humano como alguien que racionalmente toma decisiones por su cuenta y no puede ser obligado a modificar sus acciones mediante la violencia.
Esta definición de libertad tiene límites ya que, también, se entiende al ser humano como un ser social. Tradicionalmente hay un refrán popular en lengua castellana que dice que “mi libertad termina donde empieza la del otro”. Veremos que este es un tema complejo y que la libertad debe ser rediscutida en nuestra contemporaneidad.
Responsabilidad
Junto a la libertad aparece la noción de Responsabilidad. Ser responsable de sus acciones – lingüísticas y físicas – es poder responder de ellas mediante algún tipo de justificación. Uno asume las consecuencias de sus actos y se hace responsable de ellos. Hemos visto en muchas películas que se obliga a actuar a alguien bajo amenaza. Estas son circunstancias que atenúan esa responsabilidad. También aparece esta noción cuando hay un acto reprobable y la persona que hizo el acto es discapacitada o no tiene una edad que no le permite discernir lo que está bien o está mal.
Perdón
Este es un tema que daría para muchas clases. Lo abrimos para que lo tengamos en cuenta. Un filósofo francés, Jaques Derrida, dice que solo se puede perdonar lo imperdonable. Si pido disculpas como modo de reparación puede ser entendido como una negociación. ¿Se puede pedir perdón en nombre de alguien? ¿Puedo pedir disculpas a un pueblo entero? ¿Qué significa el perdón? Una buena definición es aquella que dice que el perdón, el pedido de disculpas, no repara pero permite seguir viviendo en comunidad. En cambio, la venganza, agota y cierra esa posibilidad. Para penar en sus múltiples complejidades.
¿El fin justifica los medios?
Esta frase es recurrente en textos y en películas o series. Se interroga sobre la posibilidad de usar medios – acciones de dudosa bondad – para conseguir fines loables. Un ejemplo muy usado en el cine es si, para conseguir algo bueno, puedo matar o asesinar a alguien. Immnauel Kant ( 1724 – 1804), pensador alemán del cual algo diremos, invitaba a no usar nunca al ser humano como medio. Será una frase sobre la que trabajaremos.
Dilema moral
Un dilema moral es una situación donde se nos demanda elegir entre dos opciones que tienen en juego valores contrapuestos. Valores que emanan de nuestros propios códigos morales. Por ejemplo, ante el caso de observar como le cae la billetera cargada de dinero a una persona mayor, nos surge la posibilidad de avisarle o de usar ese dinero en nuestra madre enferma. Obviamente este dilema es una caricatura pero da cuenta de lo que se quiere expresar.
Para pensar más en serio, durante la pandemia surgió un dilema que contraponía dos derechos básicos: el de la libertad de movimiento y el de la salud. Cualquier gobierno se movía en este tipo de dilema. ¿Cómo se podía, si es que se podía, resolver?
Objeción de conciencia
Este es un tema que ha tenido relevancia en la hace poco aprobada ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Tuvo mucho peso también en las décadas del sesenta y setenta del siglo pasado frente a la obligación de ir a la Guerra.
La objeción de conciencia se plantea cuando una ley entra en discordia con mis principios morales. Si mi código moral me dice que matar a semejantes está mal bajo cualquier circunstancia, puedo mostrar mi negativa a ir a una guerra o al servicio militar.
La objeción de conciencia suele aparecer en leyes donde el componente moral es muy fuerte y existe la voluntad de comprender esa objeción. No debería ser una excusa para denegar derechos pero sí es una posición a tener en cuenta en el terreno de cada individuo. Hblaremos también sobre ello.
Habitar la Democracia
Seguramente han hablado de democracia en su formación a lo largo de varios años. Ahora bien, más allá de lo formal – el voto y la separación de poderes esperable – se han preguntado nunca en qué momento ejercen la democracia. En un tiempo complejo como el que nos toca atravesar, donde las campanas de eco – como hablamos de noticias falsas – son una realidad, donde la conexión con la realidad suele estar mediatizada, ¿qué significa la democracia? En un texto reciente leí algo que parece trivial pero no es menor: aquel que no piensa como yo puede tener razón. Es un buen punto para pensarse democráticamente.
La paradoja de Popper o tolerar a los intolerantes
Las paradojas son de difícil resolución. En este caso ¿Damos espacio y tiempo en los medios a aquellos que predican contra la democracia? ¿Damos espacio y tiempo a aquellos que insultan y degradan? ¿hay algún tipo de prohibición deseable sobre este tipo de discursos? No es un tema fácil. La libertad de expresión está consagrada como derecho humano. Al mismo tiempo, Popper – de ahí el nombre de la paradoja – sostiene que finalmente, si se les da espacio y tiempo, los intolerantes acabarán con la democracia. Tema para pensar también.
Cohabitación o Con-vivencia
Tal vez es la pregunta más ética y, por tanto, política de las que se pueden plantear. ¿Cómo hago para vivir con aquel que me cae mal, aquel que piensa tan diferente de mi? Sabemos, por la historia, que en algunos momentos se ha optado por eliminar a ese otro – genocidio – y que eso solo trae horror y crueldad. ¿Cómo podemos hacer para convivir?
Estos temas los hablaremos en clase largamente. Puede ser que, en su desarrollo, surja la necesidad de incluir textos, películas o el material que consideremos conveniente.
Seguimos pensando.

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