En las primeras semanas pudimos empezar a dar vueltas sobre lo que entendemos por pensar.
Llegamos a plantear cuatro aspectos relevantes para ello - un paisaje,
una lengua, una cultura y una época - que moldeaban algo que llamamos sentido común.
Planteamos, también, un quinto aspecto que es el que permite el
cambio, las modificaciones en las comunidades, en la Historia. Esto es
el "no encajar". El pensar suele tener sus inicios en sentir que algo no está bien, lo dado no termina de ser lo que uno espera.
Cuando esto sucede empezamos a pensar, a preguntarnos cosas desde perspectivas diferentes. Lo obvio aparece cuestionado.
Este malestar inicial se puede abordar de diferentes maneras.
Probablemente estemos familiarizados con uno de los modos más comunes
del pensar. Es un tipo de pensar que responde a la pregunta: ¿Cómo funciona algo? o, tal vez mejor ¿Cómo hago para...?
¿Cómo funciona algo? es diferente de preguntar ¿Para qué sirve algo?
Hay un texto de un poeta español, Antonio Machado, que dice:
Bueno es saber que los vasos / nos sirven para beber; / lo malo es que no sabemos / para qué sirve la sed
